miércoles, 21 de septiembre de 2011

Causas y efectos del cáncer en la piel y los melanomas

El cáncer de piel engloba a un conjunto de enfermedades neoplásicas que tienen diagnóstico, tratamiento y pronóstico muy diferente pero todas tienen un factor en común: estan localizacizadas anatómicamente en la piel. El principal factor de riesgo para desarrollar un cáncer de piel son los rayos ultravioleta procedentes de la luz solar, que producen mutaciones en el ADN de las células que se acumulan durante años.

El cáncer de piel es la forma más frecuente de cáncer en la población de piel blanca. Los tres tipos principales de cáncer de piel son el carcinoma basocelular y el carcinoma de células escamosas, que tienen altas posibilidades de ser curadas, y el tipo más grave que es el melanoma maligno.
La exposición a los rayos ultravioletas (UV) del Sol parece ser el factor ambiental más importante en la aparición del cáncer de piel. Las medidas para protegerse del Sol pueden prevenir el cáncer de piel si se utilizan de forma constante. Los rayos ultravioletas procedentes de fuentes artificiales de luz, tales como los lechos de bronceado y las lámparas solares, son tan peligrosos como los rayos del Sol y también deben evitarse.

Los tipos de cáncer de piel más frecuentes son:

  • Epiteliomas o carcinoma no melanoma de piel: Este grupo corresponde principalmente al carcinoma epidermoide de piel y al carcinoma basocelular. Los epiteliomas son los cánceres más frecuentes en el ser humano y se excluyen en la incidencia del cáncer porque tienen una prevalencia universal con la edad.
  • Melanoma maligno de piel.
  • Metástasis de otros cánceres en la piel: cutánides, también conocidas como letálides o metástasis cutáneas.
  • Miscelánea: Otros tipos de cánceres en la piel menos frecuentes como:
    • Linfoma cutáneo, como la mucosis fungoide.
    • Sarcoma de Kaposi.
    • Dermatofibrosarcoma o histiosarcoma maligno.
    • Carcinoma de Merkel.
El melanoma (o melanomas) es un nombre genérico asignado a los tumores melánicos o pigmentados en la piel que por lo general son cutáneos y altamente invasivos por su capacidad de generar metástasis y expandirse.

Para prevenir el melanoma, es preciso adoptar una serie de medidas de protección ante la llegada del verano; como la utilización de gorras o sombreros, cremas de alta protección, así como tomar el sol de una forma gradual y evitarlo en las horas de irradiación más intensa (entre las 12 y 16 horas). Incluso debajo de las sombrillas el sol es dañino, ya que el efecto espejo de la arena puede inducir los rayos solares con incluso mayor intensidad.

La detección precoz permite la extirpación quirúrgica de prácticamente la totalidad de los melanomas. Actualmente se utilizan técnicas de diagnostico mas sencillas como la dermatoscopia y la epiluminiscencia que permiten detectar cualquier alteración precoz de los nevus y su posible malignidad. Tras la cirugía solo los pacientes de alto riesgo necesitan inmunoterapia adicional. Si en un período de 3 a 5 años no se ha reproducido el melanoma las posibilidades de recaída son mínimas

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